martes, 1 de marzo de 2011

-Malice in Lalaland, nueva obra maestra del cine X-





Creí que nunca haría esto salvo en mis escritos más íntimos, sí, los mismos que acabo publicando cada cierto tiempo. No obstante, creo que se trata de una ocasión especial, al menos para mí lo ha sido. Si sois aficionados al nuevo cine porno, que frecuentemente nos resulta tan horrendo pero que oculta muchas perlas mejores que la última película de la Fox, por decir algo, sé que algunos me crucificariáis pero es lo que realmente pienso, quizás os suene el título de Malice in Lalaland.


Si lo habéis reconocido por ahí cuando pretendiáis descargaros lo último de lo último en estrenos de cartelera, pues qué voy a deciros, bienvenidos al club, aunque no, en serio, ese no ha sido mi caso, al menos no esta vez. Lo que os puedo garantizar, y si os suena estaréis de acuerdo, es que tratar la masturbación con una película así es cuanto menos bastante rebelador sobre la persona, eso si sois unos sex machine como Tom Savini en Abierto hasta el Amanecer y os tragáis la película entera, que lo dudo, yo no lo haría si no se tratase por una buena razón: Sasha Grey.



Sí, me habéis pillado, another one bites the dust, y lo repito: no es obsesión, es beneración y como muchísimo fanatismo, que queda mejor, es broma Sasha, si estas por ahí y lo lees. Y por qué digo todo esto, pues básicamente porque nos hallamos ante un híbrido de los mayores clásicos del erotismo cinematográfico de nuestros días.



Malice es una alucinógena mezcla entre el cine de Russ Meyer, Alicia en el país de las maravillas y el lado oscuro de la luna que ocultaba el bodrio incontenido de Inocencia interrumpida en su mayor cráter. Pero eso no es todo, tiene continuas referencias a la exploitation más bizarra, la clase de productos de los que actualmente disponemos a la venta por la red gracias a la magnífica página Something Weird Video, una auténtica joya.



Pero sigamos con Malice...Malice, la protagonista es Sasha, evidentemente. Una joven mujer algo desequilibrada que probará las mieles del LSD más natural, segregado por su desquiciado cerebro, en las profundidades de un oscuro psiquiátrico, donde su carcelero cobrará especial importancia en sus fantasías: ¿o es que acaso se trata de la vida anterior a la entrada en el psiquiátrico?...no podría precisarlo, tuve que ver la película sin sonido debido a que eran las cuatro de la mañana y mis padres estaban durmiendo.



Pensaréis seguramente que soy un mojigato hijo de perra, pero prefiero no despertar a mis padres con la subsecuente bronca, debido a los aullidos de dos fornidos machotes eyaculando sobre la cara de una morbosa señorita rubia con unos pechos enormes toda su suma virilidad en forma de leche condensada de la buena. Seré clásico, pero existo...o era al revés...siempre he odiado a Descartes.



En fin, qué podemos esperar de Malice, pues buenas escenas porno, no soy ningún experto pero creo que son exquisitas, aunque como digo no es eso lo que me parece interesante. Me encantaría visionar con vosotros un montaje de las escenas no pornográficas del film, que son muchas aunque no lo creáis, para que pudiéseis comprobar lo que ilustra el cutre mural que os he colocado arriba.



Vemos entre otras cosas: una impagable escena entre el gran Ron Jeremy (el actor más prolífico del cine pornográfico estadounidense) junto con Sasha, presenciando un numerito lésbico en un local de striptease. Cachondísimo, no tienen desperdicio las miradas de Sasha ante los depravados parloteos de Jeremy alabando los descomunales pechos de las bailarinas. En lo sucesivo Jeremy interpretará algunas de las mejores escenas cómicas del film, en clave de humor y no sexual, ya no está para esos trotes.



La película es genial porque se aprecia en gran parte el control de Sasha sobre la misma: se explotan más sus habilidades actorales, ese cejo fruncido es digno de una Greta Garbo, y esos ojazos de una Soledad Miranda de nuestros días, cómo nuestra heroína es capaz de cascar a los horteras oportunistas, y de un modo inolvidable: cómo recorre los pasillos del psiquiátrico encontrando nuevas sorpresas en cada puerta que se dispone a abrir, a cuál más extraña.



La iluminación no resulta exagerada ni improvisada sobre la marcha, con un mismo tono constante como suele ocurrir en esta clase de producciones, y en el gusto de su director encontramos destellos de un verdadero autor: poco de él se sabe, desde 2008 únicamente ha dirigido dos películas, y me muero por ver la anterior a esta. Lew Xypher se llama, ¿quizás tengamos al nuevo Bob Chinn en camino? No, no creo que Lew se parezca mucho a Chinn y su ya mítico Johnny Wadds.



Como colofón: el final en el restaurante en medio del desierto, nuevamente digo: que se quite de en medio Legión o Abierto hasta el Amanecer versión 2025. El ver a Sasha rodando una escena de modo amateur mientras el explosivo trío protagonista remata la faena resulta de una brillantez formidablemente sensual, y sí, muy guarra, por eso es genial.



Me recuerda que el 29 de marzo por fin se publicará el que será el primer libro de nuestra Girlfriend, titulado Neü Sex, sobre el que esperamos traeros noticias cuanto antes. Hasta entonces se despide Doc McCoy, a quien los aires del desierto de Nevada parecen haber beneficiado en su tratamiento iracundo tuberculoso.


Y es que sin Wyatt las cosas nos van mejor...Sed felices...

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