
Bueno, haré como Harry Callahan, y diré: sé lo que estáis pensando. A los de The Girlfriend se les acaba de ir la olla por completo, qué hacen escribiendo sobre Resident Evil, y lo que es peor: sobre la franquicia fílmica de Resident Evil. De entrada os puedo decir que no lo vamos a relacionar con el videojuego, vamos a hablar de las pelis como si el juego no existiese, creo que es el mejor modo de apreciarlas, como en el caso de From Hell, una buena e interesante película, si evidentemente no se tiene en cuenta su relación con la novela gráfica en que está basada, que resulta para el noveno arte una suerte de biblia de la viñeta y el guión escrito.
Como todos sabréis Milla Jovovich se ha convertido en una de las actrices más exitosas de los videoclubs desde su romance tanto cinematográfico como íntimo con el afamado director Luc Besson, del que tanto Dean como yo éramos fans hasta que se puso a hacer cine para toda la familia consistente en relatar las andanzas de un grupo de muñecajos más inquietantes y más horrorosos aún si cabe que los gnomos de los Todo a 100 y los teletubis juntos en un poderoso y mortal híbrido anti infancia.
En fin, todo comenzó con El quinto elemento, Milla ya era una famosa modelo y comenzaba a convertirse en toda una artista del mundo de la música, había sido retrata en las portadas de más de 150 revistas de todo el mundo, y había protagonizado diversos anuncios de televisión para las más importantes marcas de moda. No obstante, y pese a su creciente fama, en el cine no le ofrecían ningún papel que le acabase de convencer, por lo que decidió abandonarlo y dedicarse a sus otras facetas hasta que conoció a Luc.
Luc la eligió entre más de 2000 candidatas, y quedó prendado de ella. Durante el rodaje Milla se entregó durante los más de ocho meses a prepararse físicamente para el explosivo papel que la convertiría en leyenda, llegando a ser una considerable practicante en técnicas de lucha y acrobacias, especialmente el karate. El espectáculo fue todo un éxito. Poco después el dúo inquebrantable, al menos en aquel entonces, se embarcó en el bizarro proyecto de Juana de Arco, o cómo convertir a la más bella de las actrices europeas en un marimacho peor que Kathy Bates en Primary Colors. Desastre, y cosas de la vida, Milla pidió el divorcio.
Al tiempo se casó con Paul W.S. Anderson, quién curiosamente la dirigiría en dos episodios de la saga que nos ocupa, produciendo las cinco entregas y escribiendo también varias de ellas. Nuevo éxito, arrasaron, y siguen arrasando. Anderson es un director de explotación que en los años ochenta habría sido uno más, pero tiene mucho talento, dios sabe de dónde demonios lo sacará, pero es de los pocos realizadores de los noventa que ha sido capaz de realizar films de auténtico culto: véase la maestra Horizonte Final, a nuestro juicio uno de los mejores films de horror, acción y ciencia ficción de todos los tiempos, de nuestros favoritos.
Pero sin duda Anderson logró un filón dorado con la saga Mortal Kombat, para la que se encargó en su totalidad del primer film, una obra maestra total y absoluta con un reparto alucinante, mítico. Cuando estalló la bomba Resident Evil, Anderson y Milla llegaron a lo más alto, aunque no nos engañemos, lo que ambos han hecho y harán siempre en su mayoría son películas de serie B con apariencia de A, blockbusters corrientes.
Resident Evil fue más bien una película normalita, con gran reparto eso sí, Apocalipsis tuvo más atmósfera y empezó a decantarse por el arte de George A. Romero, quién en un principio iba a dirigir la franquicia y se mantuvo vinculado a ella hasta nuestros días. El reparto fue mucho más explosivo que el anterior, y Milla cada vez estaba mejor en las escenas de acción, labrándose una reputación de nueva heroína femenina que consiguió reemplazar la alargada sombra de la teniente Ripley con la tercera entrega: Extinction.
Ésta última es la que más nos interesa, a mi juicio es una absoluta obra maestra. Acción sin freno, los mejores actores de la saga, y cada fotograma una gozada, no en vano estaba dirigida por una influencia determinante en el cine de Anderson: Russell Mulcahy, el memorable realizador de la magnífica saga de Los inmortales, gran amigo de Chris Lambert, con el que llegó a rodar tres geniales films, otro de nuestros actores predilectos.
El caso es que Mulcahy estaba olvidadísimo. Tras haber dado sus primeros roles de carácter a actores de la talla de Denzel Washington en la magnífica Ricochet o Chris en las dos primeras entregas de Highlander, su renombre se evaporaría definitivamente tras el último proyecto destacable en el que participó: la exquisita Resurrection, con guión y protagonismo del propio Lambert.
Desde entonces Russell no había levantado cabeza, llegando a rodar los peores films del mundo con el peor actor de acción de serie Z de nuestros tiempos, en parte por lo desaprovechado que está, Casper Van Dien. Nadie sabe cómo fue, pero adivinamos que Anderson encontró en el viejo Russell, que llevaba en el cine desde principios de los 70, un alma gemela, sólo que de actividad anterior a los noventa.
Ambos realizaron una de las mejores odiseas pos apocalípticas de todos los tiempos, con el mejor rol de Milla desde El quinto elemento. Fue un merecido éxito artístico y crítico que reportaría dinero a raudales al matrimonio Anderson y el estatus de autor de culto que Russell se merecía desde su participación en una de las sagas de mayor calidad pero de inexplicable ostracismo como es Los inmortales.
Y por qué razón, básicamente porque el film es un refinado híbrido exploit que ni Tarantino es capaz de lograr: mitad Mad Max 2 de George Miller, mitad El día de los muertos de Romero, la película estaba salteada de múltiples referencias y homenajes a Matrix, Carrie, Los pájaros de Hitchcock y tantísimas otras maravillas de culto. Desde entonces Mr. Mulcahy lleva adelante gran cantidad de proyectos, y tiene de próximo estreno una de sus obras más personales titulada Bait, que esperamos poder ver muy pronto.
Anderson y Milla por su lado siguen al pie del cañón: Paul comenzó la saga de La carrera de la muerte, remake de la obra maestra financiada por Roger Corman que no estuvo mal, pero tampoco bien. Poco después decidió tomar las riendas de director de Ultratumba, la cuarta entrega de Resident Evil para el cine, que resultó estupenda, o al menos mucho mejor que la primera parte, si bien ésta vez se notaba a la legua la influencia de Mulcahy y evidentemente, George A. Romero.
Lo diremos claro: no tienen casi nada que ver con el juego, pero tanto Extinction como Ultratumba nos parecen maestras, aunque Ultratumba tiene unos diez minutos finales descaradamente nocivos para el buen gusto, y me refiero a tipo videoclip que lo odio, el mayor plagio a Matrix, que personalmente jamás me gustó. En la actualidad se prepara para 2012 la quinta entrega que será una secuela más como se debió anunciar desde un primer momento.
Y lo comentamos porque se llegó a decir que Milla iba a abandonar la saga, no fue hasta la ingente cantidad de críticas negativas ante tal decisión, que el estudio decidió pagar lo que la actriz demandaba que cada vez eran más millones por cierto. Veremos en qué queda finalmente todo este barullo. Me gustaría que Russell volviese a dirigir otra entrega, no sé a vosotros. Lo que sí puedo asegurar sin mentir, es que Resident Evil: Extinction es una de las mejores películas que he visto de la pasada década, una auténtica delicia exploit.
No hay comentarios:
Publicar un comentario