jueves, 31 de marzo de 2011

-Llámale Jess-


Jess en dos momentos del documental Llámale Jess, de Manel Mayol y Carles Prats.




"Es un gran hombre, qué importa lo que diga la gente"


Marlene Dietrich en Sed de Mal.


La gente piensa que es algo muy fácil, sin duda…ya ni siquiera creen haber superado al maestro por cuestión de edad, o de frescura…no, sin duda ahora mismo lo más fácil es negar siempre al sabio de cabeza gacha, creernos mejor que él, y cebarnos en sus defectos, sean verdaderos o no, o únicamente percepciones nuestras.



Por lo visto para los pelagatos ninguna vida es lo suficientemente sencilla como para decir: Ah, sí mira, fue fantástico, pero ahora es tal y cual, ya no es él que era. Vuelvo a repetir, sea verdad o no lo sea, quién le puede quitar a tío Jess el mérito de lo bailado, de lo compuesto, de lo rodado, de lo escrito o producido, quién puede atreverse a decir que lo que ha hecho Jesús no es grande. Podrá gustarte o no gustarte, eso es lógico, pero hay que reconocer que el tío Jess, cuanto menos, tiene estilo, y es muy cachondo.



Lo peor que se puede ser en esta vida es un baboso, un coñazo, un pesado encantado de la vida con autógrafos de mierda que cualquiera pueda falsificar, seguro que de eso “ellos” saben la tira, o fotografías que hagan el coño coca-cola a otros babosos. En realidad se trata de un círculo vicioso, peor incluso que el del dinero, o la política. Peor que el poder…



Siempre diré que el mundo del cine o el de la literatura son grandes, pero tienen una pega, pueden convertirte cuanto menos, si sabes aprovecharlos, en un tipo con experiencia y bagaje o en un auténtico gilipollas. No voy a insultar abiertamente a nadie, pero diré que si yo publico un libro sobre Eddie Constantine sin hablar con Eddie, que en paz descanse, sin el permiso de sus hijos, que los tuvo y también actúan en el cine, o sin un mínimamente entretejido respeto a su memoria, o a los hechos, amparándome en una presunta objetividad aplastante, sombra de mi mala ostia porque Eddie no me regalase su sombrero de Lemmy original antes de marcharse, pues qué queréis que os diga, sería un completo capullo.



Un acomplejado mojigato que no puede parar de mirar una cámara cuando lo enfocan, o que cree que por publicar en amazon ya es dios, sólo porque cuatro divos gilipollas dicen conocer a Jesús y saberlo todo de él…ya lo creo, saben tanto y lo conocen también que no tenían ni puta idea de sus proyectos en ciernes, incluido su nueva película, fijaos… sólo de la mierda con la que se aprovechan para dárselas de lores del cinema. Ni un british es tan subnormal, lo siento un poquito cuanto menos por ellos, pero esto es así.



Y si estas personas tienen alguna clase de “observación” o problema ya se pueden preparar, porque en España aún quedan sabios auténticos, aquellos que evidentemente saben lo que no saben. Gracias a estas personas que ya de entrada te dicen lo que hay, te dicen que no son santos, pero lo que ves es, yo he conseguido que alguien me prestase atención, no para lamer y en cuanto pueda morder como una puta del puerto, mellada y con bilis, con el coño dolorido de olor a pescado podrido, sino para hablar, simplemente eso, hablar, tal vez soñar, seguir, compartir…



Y por lo visto estos tan autoproclamados fans de Jess Franco, que ni siquiera ahora le echan un cable, no deben entender muy bien lo que ello significa. Yo no fardo, ni me veréis hacerlo. Puede que se me malinterprete, pero mi petulancia no llega al extremo de considerarme alguien importante cuando no te conoce ni dios. Yo, al menos, nosotros, Dean, Frank, Stan, Xarman… como la gente que me ayuda día a día, reconozco que ni tengo deseos de fama, ni la busco. Lo único que quiero es divertirme, ser yo mismo, y si hay talento, si hay ganas, y se es lo suficientemente humilde, a veces hasta se consiguen resultados.



Pero para ello, no hace falta vender duros a cuatro pesetas, desde luego que no. Os aseguro que las patrañas que podáis encontrar en el libro titulado simplemente “Jesús Franco” de la Cátedra, no son aptas para los fans. Lo que veo mejor es que uno del grupo lo compre y así podamos descuartizarlo entre todos los que sabemos la verdad.



Es la única utilidad que tendrá este libreto que encima de costar 20 euros es tan cutre que ni se molesta en estudiar al hombre, más allá de unos errores sublimados. Eso es cruel, muy cruel, y más tratándose de una persona que JAMÁS ha hecho daño a nadie a propósito.



O es que acaso un alcohólico rehabilitado merece ser llamado borracho degenerado el resto de su existencia. Yo he sido alcohólico, y muchas más cosas, pero sigo aquí y llevo más de tres años sobrio. Y nunca, jamás, mis seres queridos me han echado en cara esa época de mi vida, ni que me gastase todo mi salario, ni que pusiese la botella antes que a ellos.



Simplemente me han dicho: Te quiero, te respeto, te amo, estoy contigo hasta el final. Y eso es todo cuanto hace falta por parte de tus seres si se han cometido errores. El resto son vainas…



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