Dedicado a Analía y Exequiel, con nuestros mejores deseos y agradecimientos.
Ha llegado la hora del artículo que muchos esperábamos con ansia tener el honor de publicar por The Girlfriend. Un pequeño homenaje que siempre he deseado hacer a una de las productoras que más me han cautivado personalmente en mi afición y estudio de lo que siempre he considerado el verdadero cine. Hace unos días, os presentamos a Mr. Schargorodsky y su debut tras las cámaras como realizador, por ahí van los tiros.
Como muchos de vosotros ya sabréis, Emilio trabajó con Jess en su etapa One Shot. Evidentemente no hicieron solos las películas que realizaron en común, y a partir de aquí se extiende el gran abanico de actores, actrices, guionistas, productores y un largo etcétera de colaboradores, fans y profesionales a los que desde aquí rendimos gran tributo.
Peloteo el justo, creo que es lo adecuado recalcar. También pretendo, espero resultaros lo menos presuntuoso posible porque trato de controlarme mucho en eso, hacer una humilde declaración de intenciones al respecto. Comencemos…
Creo que escuché hablar por vez primera de la One Shot, cuando decidí zambullirme por completo en recabar la mayor cantidad de títulos fílmicos dentro de la obra de tío Jess. Todos los títulos dirigidos por él desde su regreso con Killer Barbys me llamaban muchísimo la atención, pero encontré una conexión que despertó mi interés por encima de las otras: El eje Gritos en la noche-Mari Cookie y la Tarántula asesina.
El motivo: Manuel Vázquez, gran dibujante de cómics y amigo de Jess que intervino como actor y artista en el primer éxito de nuestro ídolo. Mari-Cookie estaba enteramente dedicada a su memoria, así que me lancé a la odisea de visionarla. Lo que allí encontré superaba todo cuanto antes había visto, no tenía nada que ver con Andy Warhol, y aparentemente, todavía menos con la obra anterior de Jesús.
Y digo “aparentemente”, porque lo que siempre subyacía en las diversas etapas de la cinematografía del maestro, fue expresado sin tapujos, carente de toda apreciación por el cine convencional y los presupuestos tradicionales. Jesús reinventaba su multiverso y de qué modo, lo más importante: se trataba de una obra totalmente anticinematográfica, como todo aquello que en su día es nuevo y relegado a la ignominia.
El sistema de grabación digital, el montaje vía ordenador con sencillos programas, los retoques bizarros y rudimentarios de nuestra época que nadie utiliza pero que están ahí, la exención de subvenciones, el carácter de cine de guerrilla del nuevo milenio y por encima de todo, la encarecida dedicación a los fans terminaron por conquistar a un servidor que alucinó en colores psicodélicos con esta revolucionaria obra.
En mucho tuvieron que ver las grandes actrices que plagaron esta magnífica fantasía de Franco, en especial Lina Romay en uno los mejores papeles de toda su carrera, pero junto a ella Analía Ivars, Michelle Bauer, Linnea Quigley, Amber Newman y Mavi Tienda. Luego llegaron muchas otras: Lady Frankenstein, con una Bauer impresionante, Carne fresca: una total y completa obra maestra donde todo el elenco brilla como en ninguna otra, particularmente Analía en un exquisito papel ya legendario para los franquianos (Furia).
Los Blues del vampiro, el último canto hasta la fecha de un tema recurrente en la obra de Jess: la fascinación y simbología de la mujer como una vitalista bebedora de sangre que termina chocando con la brutalidad acérrima del mundo que no la comprende y la desprecia hasta aniquilarla, cruel metáfora social del ser diferente y no vivir para contarlo, con Analía como la mejor Irina en el podio junto a Lina Romay en El ataque de las vampiras, y nuestra amada Soledad Miranda en Vampyros Lesbos.
Seda roja, o el definitivo reacercamiento a la serie Labios rojos, El infierno virtual del Dr. Wong, una verdadera joya experimental, Muñecas rotas, a mi juicio de lo mejorcito de la obra de Jess con una Lina al máximo, Helter Skelter, una rareza sin parangón, Blind Target, o la oda a la impresionante actriz que fue Rachel Sheppard, tristemente ya retirada, y otras ocho películas rodadas a la par con Fata Morgana y Carmen Montes, las últimas chicas Jess.
En coproducción con One Shot: Vampire Junction, una experiencia indescriptible, Incubus, recuerdos de guerra en Necronomicón, Killer Barbys contra Drácula, otra bizarrada inigualable y Snakewoman, canto definitivo a Fata y Carmen, una película “de puta madre” como diría el propio Jess, que sé de buena tinta siempre gusta poner en su casa a las visitas más apreciadas.
La Manacoa Films, productora de Lina y Jess, realizó por su parte otros tres films bajo la atenta mirada de la One Shot: Flores de pasión, una de mis películas favoritas, erotismo bello a cargo de Fata, Carmen, Rachel y Lina, Flores de perversión, sinfonía al feminismo más psicotrónico, y finalmente Paula-Paula, toda una experiencia audiovisual como rezaba el subtítulo. Éstas han resultado a la postre las más grandes obras de la productora, que en la actualidad apuesta por una talentosa actriz y directora llamada Debbie Rochon, de creciente fama.
Y bueno, supongo que pensaréis que el artículo termina aquí, pues no amigos, ahora viene lo mejor. Hemos logrado contactar con dos personas muy muy relacionadas con estas maravillas del exploit que hemos enumerado. Nos referimos por un lado a Analía Ivars, una de las mayores musas del cine de Jess, y a Exequiel Caldas, gran integrante de la One Shot que trabajó con Jesús y Lina en todas estas películas.
La verdad, he de decir que un artículo es muy poco para agradecer a estas personas su gran interés y el cariño que nos han mostrado sin esperar nada a cambio. Exequiel se mostró encantador, muy educado, y paciente. Tuvimos una breve pero agradable charla con él, en la que recordó los viejos tiempos en Málaga con nuestros dioses.
Dijo que había sido una de sus mejores experiencias en este medio, y que nunca la olvidaría, que estaba muy orgulloso de ella. También leyó nuestro trabajo, y nos mostró su felicitación e interés, dándonos ánimos para seguir por la senda del cine que parece no ver nadie, pero que a nuestro parecer es el que debería estrenarse más a menudo en las salas y ediciones especiales de mil discos en dvd.
Acordamos cartearnos con él en adelante, no sin que nos revelase su última aparición en un film titulado Deus Le Volt, rodado en Málaga, del que esperamos poder informaros con mayor profundidad en breve.
Analía…qué puedo deciros, esto va acompañado casi de un suspiro: encantadora, dulce y agradable como ella sola. Con ella estuvimos hablando un poquito más, elogiamos su trabajo en One Shot que nos parece increíble, único, pero en mi corazoncito siempre habrá un importante hueco para Juego Sucio en Casablanca, una de mis películas favoritas, donde Analía realizó una interpretación extraordinaria.
En cierto modo le sorprendió que le mencionásemos en primer lugar esta película, dijo que para ella había sido una experiencia inolvidable, todo un reto. Lo cierto es que no nos extraña en absoluto, porque el resultado es bien perceptible: no sólo ella brilla con luz propia sino también William Berger y Antonio Mayans que cumplimentaban la trama, en concreto Berger estaba fulminante como protagonista.
La dirección de Jess es una de las más hermosas que he visto, durante el rodaje en Marruecos y sur de España, una completa delicia, con algunos planos dignos de galería de arte, no en vano la fotografía era de Juan Soler, todo un maestro en dicha materia. Pero no quiero desviarme del tema, porque quizás os suene un poco a bulo y ya he dicho que hoy no he venido aquí a pelotear a nadie. A veces me pregunto la razón por la que nadie parece recordar a estos artistas, porque lo son.
Quizás haya algunos por ahí que piensen: "mirad estos, se las dan de importantes cuando no conocen a nadie, si entrevistasen a James Cameron, a lo mejor…" Bien, lo voy a decir desde ya: ODIO A JAMES CAMERON, el desfile de rostros falsos de alfombras rojas y el petardeo del famosete que acaba de salir de la jodida clínica de desintoxicación.
No sé si algún incauto lo pensará cuando sin lugar a dudas entre por equivocación en The Girlfriend curioseando y buscando algo que evidentemente aquí jamás encontrará, pero ya basta: no quiero traer fama aquí, vuelvo a repetirlo, quiero traer a aquella gente que me ha despertado algo, cuya labor veo cada X tiempo y continuo encontrándole la gracia, el brillo y el encanto.
Quiero que nos lean las personas con las que siempre he querido sentarme por las tardes en el salón de mi casa a beber cerveza y café, atiborrarme de dulces o compartir una película, aquella gente por la que fumo dos cajetillas de Chesterfield diarias, es ESA GENTE, la que me interesa. Se suele dar el caso que no son personas de una fama inhóspita, para la mayoría, porque para mí sí lo son.
En fin, volviendo al artículo, jajaja lo siento pero necesitaba desahogarme porque hay cada gilipollas por ahí que a veces uno explota. ¿Por qué me gusta tanto Analía Ivars y por qué sigo viendo sus películas? Cuando descubrí las de la One Shot, me dije, caramba, esta mujer es muy bella, y me encanta como baila, dice sus frases y luce, me pareció sin machismos, un completo “animal cinematográfico”, esa luz despampanante que las cámaras devoran.
Fue entonces cuando me puse a buscar lo que había hecho antes esta mujer y así encontré Juego Sucio. Siempre me han gustado las mujeres fatales en la trama de un film, pero la exploración del noir por parte de Jesús en los años ochenta iba mucho más allá:
“Dos personas se conocen y van a hacer el amor a un hotel, discuten y se divierten poco después, entre un par de cigarrillos y alguna copa furtiva, se despiden con la esperanza fría de un nuevo contacto, pálido y desengañado por parte del hombre, ardoroso y cálido por la mujer más joven. El hombre es o ha sido en algún momento de su vida pasada un escritor de grandísimo éxito, actualmente divorciado de una hermosa mujer de origen francés.
Ya tenemos el triángulo perfecto.
Entonces se mete en líos, y apuesta su vida en una partida de cartas. Pierde, y un variopinto grupo de aguerridos mafiosos lo persigue por todas partes para liquidarlo. Sólo una persona lo ayudará a recuperar sus ganas de vivir y zafarse del maldito grupo de asesinos: la muchacha con la que compartió su última noche de hotel antes de tratar suicidarse, el último atisbo que lo ató alguna vez a Marruecos, y a la vida, Analía Ivars…”
(Apuntes de Doc McCoy sobre la obra de Jess Franco).