
Pues toca hablar otra vez de Dennis, he cogido la directa y estoy logrando ver muchísimas películas suyas con las que antes sólo soñaba. Se nos escapa tanto a Dean como a mí el conseguir el cortometraje Homeless rodado por Hooper en el año 2000 para la inauguración de un festival co-presidido por Tarantino y él mismo. Poco se sabe de él, aparte de su proyección en algunos festivales y homenajes a Hooper, junto con el visionado de The Last Movie.
Al parecer estaría protagonizado por una bailarina exótica de nombre desconocido, y según los que lo han visto es fenomenal, buenísimo, puro Dennis Hooper. No obstante, el principio fundamental por el que se siguen rigiendo nuestros artículos sobre el ídolo de la contracultura americana, son las siete películas que dirigió, a mi juicio, todas ellas de lo mejorcito del cine americano.
Ya os presentamos la “trilogía del perdedor”, tras ella Dennis se embarcó en un proyecto realista y veraz, en la tradición del mejor cine policiaco y social con Colors, colores de guerra, que hizo las delicias de los fans de Sean Penn y Robert Duval, y que nos permitió ver una nueva faceta de Dennis: la de descubridor de nuevos talentos.
En la película intervinieron rostros que años después serían grandes estrellas del nuevo milenio, como el carismático Don Cheadle, el único actor negro que tuvo el “honor” de integrar el equipo Ocean´s en las nefastas películas de George Clooney. Por desgracia, poca gente apreció que se trataba de una película del director de Easy Rider, lo que no le reportaría demasiada fama ni fortuna a nuestro ídolo, únicamente a Penn y Duval.
Tras esto, ocurrió algo inaudito: un nuevo proyecto esencialmente Hooper, la malograda Camino de retorno, a un paso del extremo vapuleo ocurrido con The Last Movie. El propio Dennis quedó aterrorizado con el montaje de los estudios, por lo que ni siquiera firmaría la película en los créditos, lo que motivaría tiempo después el estreno en televisión de su propio corte del metraje grabado, titulado Backtrack, actualmente no disponible. Éste contenía más de media hora de escenas inéditas en la versión oficial.
Dennis se rodeó de todos sus amigos: Vincent Price, en un papel mínimo dada su avanzada edad, pero muy identificable, el talentoso Dean Stockwell con el que trabajaría desde los inicios de la carrera de ambos, y muy especialmente Jodie Foster, cuyo nombre era sinónimo de éxito. Los pocos que recuerdan el film, lo hacen por una sola razón: los desnudos de la hermosa joven de Taxi Driver, que dicho sea de paso estaba más hermosa que nunca, también en un papel exquisito.
El film marcaría el inicio de una nueva trilogía: la de las femmes fatales. Colors podría considerarse como una obra intermedia, a medio camino entre los dos mayores intereses del genio de Hooper. Comenzando con Backtrack, Dennis ideó tres películas completamente exquisitas.
Camino de retorno está plena de detalles: básicamente es una total dedicación al morbo sexual que siempre caracterizó la obra de Dennis, su fetichismo, su obsesión por la mujer, tomando lo aprendido con Lynch durante el rodaje de Terciopelo azul, una de sus mejores interpretaciones, y grandes dosis de Wim Wenders, pero lo que nadie sabe es que ese estilo tan áspero de sucia imagen que haría famoso a Wenders, evidentemente lo hubo obtenido del arte de Dennis. De modo que ambos aprenderían el uno del otro.
Con estos antecedentes y los cameos no acreditados de Joe Pesci, Bob Dylan y Charlie Sheen, el espectáculo estaba asegurado. Una obra maestra a nuestro juicio, muy sensible, una joya que llevaba el concepto del cine negro a fronteras nunca antes vistas como ya preludió Colors. El mismo año, Dennis dirigiría otra película en la que no intervendría como actor: Labios ardientes que fue un gran éxito de crítica, y que continuaba con su idea de mujer fatal.
Virginia Madsen y Jennifer Connelly en unas interpretaciones espectaculares por belleza y talento, junto al macho de la pradera Don Johnson en una de sus pocas películas buenas, hicieron el resto. Estuvieron todos de óscar, pero ni siquiera esto sirvió para levantar la carrera de Dennis Hopper como realizador de culto.
Ya para rematar, dirigió la que según muchos es una de las peores películas de la historia, que personalmente considero fenomenal: Misión explosiva, muy posiblemente la mejor película de la estrella Erika Eleniak, que tomaba como premisa su famoso rol en Alerta Máxima junto a Steven Seagal. También repitió Gary Busey su compañero de reparto en aquel film. Dean Stockwell se agregó al proyecto en forma de cameo, y Dennis logró algo de tiempo para co-protagonizar junto a la estupenda Erika una escena que se puede contar entre las mejores del film.
Por su parte, tanto el grandísimo Tom Berenger como su joven compañero de reparto William McNamara estuvieron formidables. Y si el grandioso lema de Camino de retorno fue “Protégeme de lo que quiero”, síntesis del conocimiento y obsesión de Hooper por lo que le importaba e interesaba a la vez que aguda e irónica reflexión sobre el mundo del arte, el cine, la fotografía y la moda, de Misión explosiva podemos extraer un divertido diálogo cuando el joven recluta se enfrenta al macho man del sargento: “Le advierto que he hecho siete años de kárate”, a lo que Berenger responde: “¿Ah, sí?, y yo veinte años de pelea de bares”.
Sólo se le podía ocurrir a Dennis, formidable. Lo cierto es que nos entristece no poder hablaros de Homeless, vamos tras la búsqueda de esta perla, pero por ahora es lo que hay. En lo sucesivo trataremos de visionar la obra de Dennis como el gran actor que fue. Aunque sí podemos decir que su nominación al óscar por Hoosiers fue ridícula, dado que en comparación con otros muchísimos roles interpretados, los de sus propios films por ejemplo, Dennis habría merecido ya miles de nominaciones de la academia mucho más justas.
Hoosiers es muy probablemente una de las peores películas de los ochenta, que ni tan si quiera Dennis, Barbara Hershey y Gene Hackman pudieron levantar. Un completo desastre y un insulto para la carrera del rebelde sin causa de mayor culto justo después de James Dean.
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