Hoy os voy a contar una historia, podría ser el protagonista pero no estoy seguro de ello. He oído muchas veces la palabra “trascender”, que los escritores quieren llegar a lograr una obra maestra para ser recordados, pero qué pasa cuando los que los recuerdan no los conocieron.
Yo creo que eso no sirve de nada…Qué se pierde cuando uno ha explorado las fronteras máximas de la locura, se ha visto en situaciones que jamás quiso vivir, o explotado por el simple ladrido de un perro, se ha desesperado ante un traqueteo, ha querido matar, vivir, amar…y todo se ha evaporado.
Qué es lo que ocurre cuando uno ya no sabe qué más pedir a la vida, se siente cansado, y descubre que todo se resume en una sencilla cuestión de equilibrio…El bien, el mal…si consigues fortuna te la arrebatarán a través de tus seres queridos, si naces maldito podrás curarte, pero otros sufrirán por ti, y tú lo verás, ese será tu castigo por ser un poco más feliz de lo que en un principio fuiste. Y al final…y al final, todos los textos mediocres hablan del final, como éste…
Si al final descubres que sólo eres un accidente, que tu presencia molesta al berreo de tu padre, al llanto de tu madre, a las voces que jamás escucharías, o a las palabras que suenen a ruido, las molestas voces que no te dejan tranquilizarte o relajarte, teniendo que cerrar la puerta de tu hermético cubículo. ¿Cómo me iré? ¿Realmente me ha preocupado alguna vez?
Cuándo podré sentir por fin como mi ángel me toca cuando me dispongo a dormir, sedado, abatido por lo salado de mi mar de dudas, psicosis anti evolucionada, los versos de la muerte que grabé la semana pasada…
¿Así será como me vaya? Puedo ver el final de todos, imaginarlos de viejos, presentir su muerte, a veces, cuando no duermo demasiado o mi piel se estremece con un largo trago de agua fría, quizás entonces si me des las manos o me escuches pueda revelarte algunas verdades sin darme cuenta, porque no soy yo quién habla, no sé quién soy entonces…
Pero cuándo llegará el ocaso, cuando llegue ni siquiera me daré cuenta, no lo veré, lo aceptaré sin comprobarlo y de pronto, todo acabará, donde sea, el sitio no importa. Quizás alguien me acompañe pero al final moriré solo. Qué se pierde cuando sientes demasiado, tanto que no identificas el amor, el cariño, la atracción, el sexo… Los deseos de jugar con un bucle de pelo rubio, dorado…mirar esos ojos azules que me han acompañado tanto tiempo, y siempre me acompañarán protegiéndome, en sueños, en la realidad que cada vez se apaga más…
Cada vez la veo más lejos…la conexión permanece pero la intensidad se apaga, y mis lágrimas redecoran las baldosas de un suelo pisado por dioses y cultivado por un edén sin nombre.
¿Pero al final fue un sueño? O un simple escarceo con el más allá…quizás así me vaya, pensando qué se pierde y que se gana en esta vida, cuando un mutismo lo diga todo, y siempre desee besarla.
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