

Hola a todos, soy Doc. Son poco más de las cuatro de la madrugada en España ahora mismo. No puedo dormir como cada vez que siento debo hacer algo que valga la pena. Se me ocurrió que todavía no os hemos explicado ni Dean ni yo mismo, porqué decidimos llamar a nuestro pequeño espacio The Girlfriend. Bien, pues para el que no lo haya adivinado todavía es debido al encanto e inspiración de la señorita de la foto que os he dejado más arriba.
Ya me puedo imaginar lo que pensaréis los que ya la conozcáis, y no me gusta, quitároslo de la cabeza. No soy ningún santo, creo que todos los que me conocéis lo sabéis, pero con las mujeres es diferente. Cuando veo a una mujer no le miro los pechos, "las tetas", como dicen todos los machos, muchas veces por meterse dentro de la "normalidad" que muchos de ellos verdaderamente no sienten como suya.
No estoy criticando a nadie, a mí me parece de lo más normal y natural decir eso, sólo que yo no suelo hacerlo. No voy a dar explicaciones precisas de mi comportamiento, porque como también sabréis no suelo darlas cuando creo estar haciendo lo correcto, cosa que en contra de la creencia popular y extendida, no se limita únicamente a mis propios motivos o deseos. En fin, sí, ya voy ansiosos...
Es la actriz pornográfica Sasha Grey, y es la novia del blog. Tanto Dean como yo quedamos prendados de ella tras ver The Girlfriend Experience. Creo que a todo hombre independientemente de su sexualidad definida le ocurrirá lo mismo. Ahora no me apetece hablar de la película, porque la verdad creo que el haber abierto este blog con ese nombre ya debiera despertar suficiente interés en vosotros por querer verla. No es pornográfica en absoluto, se trata de uno de los últimos éxitos del reputado director de películas como Traffic o la saga Ocean´s Eleven, Steven Soderbergh.
Desconozco la mayoría de los detalles de la película por otro lado, y sinceramente, prefiero que continúe siendo así, al menos para mí. La mayor parte de los hombres siempre hemos preferido el misterio pese a querer saber más. Nos gusta ser y permanecer inquietos casi toda la vida.
De modo que, estaría tremendamente desequilibrado, considerando que al menos en un 80% de mi psique soy un heterosexual convencido y auténtico, si dijera que no me vuelvo loco cada vez que veo a Sasha. Es una chica sexy, simpática, agradable, muy culta y dotada de una enorme y salvaje voluptuosidad. La forma de su cuerpo recuerda a la de la pálida y bella odalisca que sin haber sido moldeada por ningún escultor griego de renombre, resulta igualmente divina, hasta el punto de que cualquier hombre desearía oler el perfume de su cuerpo por entero, trenzar su cabello o besar sus hermosos senos coronados por esas pequeñas y sonrojadas obleas de las que maman los bebés de sus madres al nacer.
Siempre me han gustado las chicas de cabello largo y castaño, ligeramente rubio, pero no un rubio corriente, más bien uno de esos rubios cenicientos que no parecen rubios. Delgadas, esbeltas, de caderas no demasiado anchas y esos ojos pardos que quitan el hipo. Al menos así era hasta hace poco, cuando me pasé al otro bando. Dios sabrá porqué, a los hombres nos gustan casi todas las mujeres al primer golpe de vista.
Sin embargo, al ver a Sasha sigo sintiendo algo por este tipo de mujeres, por esta apariencia física, dicho sea de paso que jamás he visto en lugar alguno ni conocido persona que guarde el más mínimo parecido con Sasha, y me refiero tanto en carácter como físico.
Quizás sea por su encanto, su forma de moverse, el timbre de su voz o de qué modo sonríe, sus cuidadas palabras, y esse geto, esa pose endémica de ella misma, que encierra un enigma casi extinguido, erguido a medias en ese autismo provocado por una latente melancolía que nadie parece percibir, que ceja sus ojos en un estado aparentemente caótico, desesperado, algo transparente y perfectamente nostálgico.
En ocasiones he fantaseado con conocerla, y decirle todo lo que he vivido, todo lo que he sufrido, como todos. Le diría que únicamente podría garantizarle una cosa: que nunca la insultaría ni pegaría, que jamás me separaría de ella cuando me necesitase, y que nunca se me ocurriría obligarla a hacer algo que ella no quisiera. Pienso, a veces...que le digo que el sexo no me importa, aunque mentiría porque sí me importa. Si bien puedo vivir sin él, tampoco lo he considerado algo imprescindible en la relación de amistad entre un hombre y una mujer, pero desde luego, ayuda eso es innegable.
Para seros sinceros, antes de ver la película de Soderbergh nunca me había fijado en Sasha salvo por el mero fruto de la casualidad durante un breve desahogo circunstancial vía internet. Y todavía recuerdo aquella tarde de verano en que vi por vez primera su película. Corrí a avisar a Dean prácticamente exigiéndole que la viera en cuanto le fuera posible. Desde entonces Sasha es una de mis más secretas debilidades cinéfilas, aunque probablemente eso deje de permanecer oculto en mi memoria desde este mismo momento.
No, en serio, realmente, pienso que cada cual aguarda durante años su oportunidad para demostrar quién es verdaderamente y lo que vale en la vida. Lo que es capaz de hacer, de pensar, de sentir, aún tratándose de un único instante en su corta vida. Creo que Sasha lo logró con The Girlfriend Experience, y creo que gracias a su trabajo hoy estamos aquí.
Personalmente me gustaría muchísimo que siguiera su carrera por este camino, aunque tampoco me preocupa demasiado si ella es feliz y se siente realizada. De cualquier modo aquí siempre será bien recibida, y para nosotros, tanto para Dean como para mí, siempre será la novia.
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