viernes, 25 de febrero de 2011

-Elegy, de Isabel Coixet: Un canto a los desahuciados sentimentales-





Acabo de escuchar por enésima vez la canción I Ain´t No Nice Guy de Motorhead. Son geniales para subirte en una Davidson y tirar camino de la playa. Hay algo en ellos que me recuerda al chico de la moto, Mickey Rourke en La Ley de la Calle, una de mis películas favoritas. Algo de James Dean, no salvaje e incontrolable, sino simplemente libre, como nacido a la otra orilla del río.


Pero I Ain´t es diferente cuando Lemmy Kilmister la canta junto a Ozzy Osbourne, es una inquietante reafirmación del mito de vive joven y deja un bonito cadáver, y al mismo tiempo al modo George Sanders: aunque lo cubrieras completamente de mierda, seguiría teniendo estilo.


No soy un chico tan bueno después de todo, eso viene a decirnos la canción, pero mi frase favorita sería algo así como "cuando encontré lo que buscaba, lo perdí". Ésta ha conectado directamente con la última película que vi gracias a "la mujer de los ojos limpios", y el libro de Isabel Coixet que me regaló.


Antes de eso, de esta joven directora únicamente había visto la anímica y sentimental A los que aman, y me gustó. Pero Elegy, la última peli que vi de ella, me gustó mucho más. Muchos piensan que Coixet es una extraña mezcla entre Woody Allen y algo del indie más hortera en toda la faz del universo, y yo casi me encuentro entre ellos, sin embargo, Elegy me llegó al corazón, casi al espíritu, y eso me ocurre con muy pocas películas, imagino que a vosotros también, especialmente con el "cine" de hoy día.


La historia de Ben Kingsley, es muy simpática, al principio, pero oculta un halo de tristeza y nihilismo tan profundos, tan de Tennessee Williams, que casi me dio vértigo. Un hombre acabado, cultivado por el olor del sexo de una mujer lubrificado, pero en el fondo, totalmente desinteresado. Un hedonista. Yo mismo podría haber acabado así...sí las cosas no hubieran cambiado.


Lo malo de la película, lo único, es que ese cambio lo motive Penélope Cruz interpretando el mismo papel que lleva realizando desde que comenzó su carrera en el cine español, y poco más tarde Hollywood. Realmente me pregunto qué le verán, porque siempre hace el mismo papel. Nicole Kidman al menos se ha desligado bastante con Fur, Las horas, y pocas más, donde estuvo genial, pero Penélope, es una actriz del montón. Lo siento mucho, pero es lo que pienso.


He visto casi todas sus películas y en ninguna me ha sorprendido en absoluto, ni si quiera me ha gustado. Y mejor no hablar de Volver, la peor película española de su década. En fin, volvamos a lo que nos interesa y más me gustaría recalcar. Patricia Clarkson, por fin en un rol a su medida que explota toda su madura sensualidad, Kingsley en un nuevo rol, el de seductor protagonista (ánimo Ben que sí hay vida después de Gandhi).


Y luego, Dennis Hopper...lo que me ocurre con Dennis es muy particular, en concreto en este personaje. No aparece más de diez minutos repartidos en la pantalla. pero se come sus escenas con Kingsley. Las del bar en especial, son de las mejores que he visto en los últimos años, y el guión del film, fuera ya del alcance de una Coixert siempre demasiado personal que termina empañando toda historia que dirija, es una obra de auténtico lujo, una maravilla genética.


Elegy no es tan profunda como se sobreentiende en definitiva, o como se cree, sin embargo, su mejor cualidad es que resulta tan sencilla que nos llega directa al corazón, especialmente a aquellos cuya vida nos ha resultado claramente disfuncional en algún instante perdido. Sinceramente no se la recomiendo a los fans de Coixet, sino a los amantes de la vida.

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