No suelo hacer estas cosas, probablemente porque Doc McCoy no suele hablar de gente interesante porque no conoce demasiada y es hombre de pocos amigos y muchos conocidos. Hoy es una excepción en este blog, al menos por mi parte. Personalmente estoy harto de ver lo que se hace en España con el cine, subvenciones, dramones, guerra civil y poco más. Por ahí esta nuestro admirado Jess Franco sin embargo, y dónde, pues en Málaga, el mismo lugar donde podemos encontrar la productora Ándale.
Por qué mi interés en el sector patrio os preguntaréis, todo comenzó cuando conocí a Kike, el director de un documental sobre Jess que podéis adquirir a través de la página: Jesús Franco, Manera de vivir. Me encantó el documental, que nos ofrecía una de las pocas ocasiones de ver a un Jess emocionado hablando de Fritz Lang o con destellos en los ojos al recordar a nuestra amada Soledad Miranda.
Según pude saber, el documental duraba más de diez horas, pero quedó en unas dos, formato comercial. Habrá quien pagaría millones por ver los extras. Desde entonces, inicié una relación a través de más de un año con Kike, que siempre me escribía con regalos y noticias sobre Jess y Ándale de primera mano. Su complicada agenda que ha ido creciendo con el paso de los meses de manera vertiginosa dado el bien merecido éxito de la productora que él mismo encabeza, impidió que nos conociésemos en persona, hasta dentro de poco.
En poco tiempo, Ándale ha crecido de un modo espectacular, cuentan con grandes actores en el terreno audiovisual, cubren festivales importantes de cine y están tras todos los festivales destacados de Málaga, que son muchos más de los que disponemos en Valencia por ejemplo, donde sólo vemos a los protagonistas de la Alquería blanca. El propio Kike ha sido invitado al festival de Sitges del pasado año, donde siempre lamentaré no haber podido acompañarle. Con el paso del tiempo, temía que la salud de Jess empeorase, no me perdonaría no conocerlo. Kike me llamó de súbito y me tranquilizó: "Jess sigue al pie del cañón, pronto tendremos más películas de él. Estate tranquilo que cuando llegue el momento lo conocerás y charlaréis bien a gusto".
No os podéis imaginar lo que esto suponía para mí. Cada vez sabía algo más de mi ídolo, y siempre eran buenas noticias. Kike me mantenía al tanto y me animaba a colaborar cada vez más, me escuchaba, no tardaba ni cinco minutos en contestarme al correo e instantáneamente lo hacía al teléfono a cualquier hora intempestiva, desde entonces siempre que escucho esa cordial y lozana voz de hombre andaluz me presento como “el pesao de Valencia” y Kike nunca, nunca, se olvidaba de mí.
Muchos pensarán que en esta industria hay que tener padrinos, pues no es así, a veces es mejor tener amigos. Y Kike es mi amigo. No me ha visto ni el pelo y siempre me manda un abrazo junto a artículos, fotografías o notas de festivales antes de que aparezcan en la página principal de Ándale o en prensa. Ojala Almodóvar hiciera lo mismo, caería mejor a la gente.
Ándale son muchas personas, pero yo los conozco gracias a Kike, que cada día comparte más cosas con los fans del buen cine, del verdadero, ese que todos parecen haber olvidado pero por el que Ándale apuesta: Eugenio Martín, Jordi Grau, Jess Franco, Lina Romay, Lone Fleming y tantos otros, y si no me creéis mirad por la red, ya veréis la cantidad de gente que le da agradecimientos en sus artículos.
Y para el que piense que hombres como Kike, humildes, agradables de los que no se ha oído hablar en una sala de cine o en televisión demasiado, no saben lo que vale un peine, que se agarren, porque asistió al mismísimo Ken Loach en su visita a España, con el que intercambió impresiones sobre la historia de nuestro país, especialmente sobre la guerra civil que tanto refleja el cine del premiado autor.
Pero la cosa no termina ahí, tuvo el placer de conocer a Rutger Hauer, el famoso antagonista de Blade Runner, con el que al parecer hizo muy buenas migas. Por algo será... Pasaos por Ándale, os aseguro que no os defraudará y siempre os atenderán con presteza, educación y una atención sólo propias del verdadero profesional, el que busca en cada uno ese algo especial que lo hace brillar, a través del cine que dio a conocer España al resto del mundo, y que, por desgracia, todos parecen haber olvidado. Me quedo con Ándale, adiós Deseo.
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