martes, 22 de febrero de 2011

-Doc McCoy en El Reino del Exceso (1)-

-THE AMERICAN DREAMER-


Hola a todos, amigos, colaboradores, adictos a sustancias nocivas para el cuerpo pero beneficiosas para la mente como el redbull mezclado con pica-pica y cosas por el estilo. Mi nombre es Doc McCoy, ya nos iremos conociendo, vengo del oeste, soy tuberculoso y no acierto ni a una carreta circulando a velocidad mínima con mi revólver. Además soy alcohólico y un poco facineroso. Pero bueno, esa es otra historia...


Hoy vengo aquí para hablaros de una peliculita documental bastante extraña, tanto que casi nadie recuerda haberla visto. Nunca salió de América y por lo que tengo entendido de estrenarse lo haría en muy pocos cines del país. Su nombre: The American Dreamer. Me imagino que muchos de aquí conocerán al letal Dennis Hopper, sí el malo de Speed y truñazos por el estilo. Bien, los más cinéfilos lo recordarán antes de nada por el monumento a la contracultura Hippie de los años sesenta llamado Easy Rider, traducida como Moteros tranquilos, más o menos.



La historia es la siguiente: Hubo una vez tres amigos, aunque para no dar lugar a equívocos diremos que eran dos: Peter Fonda (sí, el hijo de Henry, un actor made in western John Ford), y un fotógrafo de gran cualidad: Dennis Hopper. En una amistosa reunión, entre caladas de marihuana y puede que algo más, ambos decidieron escribir el guión de una película que representase a los jóvenes de USA a finales de los sesenta. Ambos escribieron el guión durante aquella primera fase, la tercera según Al Borruel, un detective privado amigo mío experto en kickboxing y armas letales, pero Fonda pasaba de dirigir, demasiado faena para ser el hijo de Henry, poniendo únicamente el presupuesto y el protagonismo del film.


Dennis decidió dirigirla a su manera, co-protagonizarla, co-escribirla y editarla, llamando además a su amigo del alma Jack Nicholson (el de Infiltrados, sí, el mismo) para un papel secundario que le valdría la nominación al óscar y su separación de Monte Hellman (productor de Reservoir Dogs de Tarantino, nada menos), autor de innumerables cutre-westerns (si no os gusta el spaguetti mejor lo dejáis), y Roger Corman (el infame realizador de la primera versión de Los cuatro fantásticos para el cine).


Sea como fuere el resultado fue un éxito total y rotundo. La película costó algo así como menos de un cuarto de millón de dólares, y acabó recaudando diez veces más. Fonda se hizo rico, y Hopper fue coronado como ídolo de la contracultura, "la generación que cambió Hollywood", como diría el biógrafo Peter Biskind. ¿Qué pasó después? Más drogas, más mierda, más sexo etc. con malos rollos entre Peter y Dennis por doquier.


Y después de Easy Rider qué fem?, pues nada tirar nuestra carrera por la borda. Para comenzar, Fonda se perdió en el limbo del estrellato y decidió hacer uno de los westerns más bizarros de la historia dos añitos después (¡con calma Pedrito!): Hombre sin fronteras, que marcaría el inicio de las ONG´s, es broma, está genial, ya a la venta, si podéis adquirirlo os lo recomiendo.


Y Dennis? Pues Dennis se puso a rodar junto a dos raritos, por llamarlos de alguna manera, un documental donde lo más importante era el yo, yo, yo, y nadie más que yo. Con las lindas frases tipo: "Soy el mejor director de películas del mundo", es decir, Titanic pero en una comuna Hippie, ya os podéis imaginar.


Entre otras cosas vemos a Hopper disparar armas ilegales del ejército en el desierto (¡?), fornicar con dos chiquitas menores de edad en una bañera, despelotarse en mitad de un barrio rico, fumar canutos a diestro y siniestro, y enseñarnos sus miles y miles de fotografías de trípodes durante los rodajes de las películas de John Wayne en las que participó.


Opinión: únicamente para fanáticos de Hopper, o nostálgicos de aquella época como el que esto subscribe. Aunque cualquiera puede sacar algo en claro: que el cine independiente nunca ha saboreado las mieles del éxito tanto como James Cameron en los globos de oro, ni de coña.


Poco después de este documental, fechado en el año 1971 según la mayoría de fuentes, se estrenaría la próxima película de Hopper como autor, un film ininteliguible de culto llamado The Last Movie, que será tema del próximo artículo. Hasta entonces os espero por aquí, en el cine que no vio ni el Tato. Sed felices y abrid vuestra mente al televisor de Más allá del límite. Viviréis menos...

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