viernes, 24 de junio de 2011

-S.O.S.: LA LIBERTAD EXISTE-





Mucho tiempo ha pasado. Últimamente siento como si las horas fuesen meses, y al mismo tiempo, no me doy cuenta de cómo pasa…Un día estoy aquí, al otro allá, apenas toco la cama, y tengo todo el día mil operaciones en la cabeza, tantas que muchas de ellas se me olvidan. Me hago viejo, sí, no es coña…Por dentro uno se va llenando poco a poco de cicatrices, “pero nadie lo sabeeee” susurra Carlos Lasarte en esa genial escena de Los sin nombre.









Sin duda lo que ya voy notando son las heridas físicas: ojos que se apagan, pulmones que se convierten en un rollo de Kebab, mal aliento, latas de melocotón a mansalva…creo que nunca conseguiré volver a adelgazar. Estoy perdido, he llegado a la conclusión junto con Dean de que me estoy convirtiendo en el próximo Barry White blanco. Cómo lloro, la vida me ha convertido en un buen actor, creo que a todos un poco, ¿no?...









Ríos de saliva, es la frase que me trae hoy aquí. Ríos de saliva…Supongo que muy pocos habréis oído hablar de la película experimental Ezequiel 6:14 El Hijo…Yo estaba en las mismas hasta hace unos días. Así que todo comenzó cuando se me ocurrió investigar un poco más, lo admito, soy una maruja sin remedio, la carrera y biografía de nuestros amigos Exequiel Caldas y Emilio Schargorodsky.









¿Y por qué? Pues porque todo tiene un principio, todo artista, profesional o como queramos llamarlo, tiene un principio, y en contra de la creencia popular, algo de lo que se arrepiente al menos un poquito adquirida muchísima más experiencia día a día, como es el caso de Emilio y Exequiel. Me explicaré: Conforme un director, un actor, un músico, un guionista, un soñador, como es el caso, va progresando, cuando ve trabajos antiguos puede quererlos bien o mal, según cada cual, pero siempre piensa en cosas que podría haber mejorado con la experiencia actual…A mí me pasa, ahora veo las pocas cosas que mi madre conserva de cuando empecé a escribir y me muero de vergüenza. No obstante, eso es cosa mía.









Hoy vengo a hablar de Ezequiel 6:14, una película “casposa” según la prensa que vilipendiaba a tío Jess cuando rodaba films con la One Shot en Málaga. “Los casposos de Málaga se unen al rey de la caspa: Jesús Franco” así en titulares penosos…Bien, esto es España, porque en New York nada menos, sí, el de Liza Minnelli y Sinatra entre otros, Ezequiel 6:14 fue seleccionada a concurso en el Festival de Cine Independiente Internacional. No será tan mala, cuando en el país del cine ha destacado, pero como todos sabemos, esto es España, valga la redundancia.









Hablar de una obra tan personalísima, tan exenta de ataduras, y con una mira tan amplia como Ezequiel 6:14 es para mí un dilema, no por nada, sino por mi ignorancia. Yo no puedo explicaros en profundidad por qué me gusta esta película, simplemente puedo deciros que me llena. Me gusta y punto. Aunque más allá del desconocimiento de su esencia, puedo daros mi opinión profana, que es lo que me dispongo a hacer…Siempre teniendo en cuenta que como "yo, opino", quiero deciros que si estuviera en el lugar de Emilio y Exequiel no me arrepentiría teniendo a mis espaldas una película como esta:









Ezequiel 6:14 es un germen, en el buen sentido, de todas las películas con las que hemos crecido y lo hemos pasado en grande: el cine de Guy Ritchie, Tarantino, Sospechosos habituales, Scorsese, Jodorowsky, e incluso coñas recurrentes a insoportables plomazos aclamados por la crítica como Traffic, o en menor medida, por los más lechosos, El bar Coyote. Pero por qué digo un germen, pues porque Emilio y Exequiel, directores de esta declaración de intenciones, transforman toda esta caterva de contenidos tras el filtro de la nueva ola: la libertad. Y que la One Shot naciera en Málaga con Jess, Lina y tantísimos otros no es casualidad: ¡Málaga, la primera en el peligro de la libertad!









Creo que a algunos les sonará esto, aparece en uno de los mejores documentales sobre la Guerra civil española rodados jamás, uno de esos pocos que nos honra al pueblo español , y singularmente, al malagueño: A sangre y fuego-Málaga 1936, curiosamente, realizado por Exequiel Caldas. Tiene gracia, después de todo, que la gente que más ha creído en nuestra patria, y más la haya entendido, sean las personas maravillosas provenientes de otros lugares. Extraños, sí, forasteros, también. Pero si les gusta nuestro país, pero nuestro verdadero país, el que se ve y huele en la calle, por algo será...









Siguiendo con nuestro tema, creo que también cabe señalar las facetas previas de Emilio antes de su Drácula 0.9. En youtube podréis encontrar un canal con gran variedad de sus trabajos, que, tanto si os gustaron como si no los realizados junto con Jess, os recomiendo veáis. Os podrá gustar más o menos, pero a los que de verdad os guste el cine, y en especial la factura técnica, el culto a la imagen, el gusto, os aconsejo que no perdáis detalle ni de La leyenda de los baños del Carmen, bellísimo, rodado en poquísimo tiempo además, o el singular Evolución. ¿Quién había dicho que no existe buen cine de artes marciales en España?, porque Germán Monzó no está mal pero…¡Hasta ahora era casi el único!









Pues mirad la obra de Emilio y quedaréis complacidos. Pocos hacen hoy día buen cine de artes marciales, salvo Ernesto Díaz Espinoza, Tony Jaa, los hijos de Sho Kosugi y…Emilio Schargorodsky. Si os fijáis encontraréis una exquisita correlación con las mejores escenas de acción de la genial Blind Target, y todavía más, porque aparte de Oliver Dennis, ahora tenemos a Andrew y Steven Dasz, dos artistas marciales, coreógrafos y actores a los que no debemos perder el ojo.









Pero bueno, y finalmente, ¿qué me gusta de estos dos profesionales? Pues lo tengo muy claro: de Exequiel me encanta su carácter comprometido, es amante de la lucha y de todas las causas perdidas, ¡pero por qué perdidas! Estarán perdidas cuando el mundo no exista, vamos, digo yo…Y no es sólo eso, es que además de actor o director, es buen músico. Echad un vistazo a Vampire Junction, por ejemplo, Snakewoman, la misma Ezequiel 6:14, y así muchas otras. Encontraréis el verdadero talento de un músico que también hace cine, ¿a quién os recuerda? Pues promete, y lo puede prometer, porque lo que ofrece no engaña y lo da. No como otros…









En cuanto a Emilio, es uno de los pocos directores que de verdad me interesan en España. Cierto que están Pedro Temboury y José Roberto Vila, pero el que mejor ha bebido a Jess Franco creo que ha sido Emilio, por ahora. Fotografía, encuadres, ahora mismo aquí en España no veo nada mejor, o nada que valga la pena, como queráis. Su gusto por los escenarios naturales y la belleza en el acabado de sus imágenes da gusto con tan sólo verse sin su característica voz en off, hasta relaja si te pilla en un momento de cabreo. Y lo mejor de todo es que es original, y no se rinde, cree en lo que hasta ahora era imposible aquí en España, pero no en Málaga. Artes marciales, Dráculas totalmente reformulados, leyendas de la tradición oral recogidas en toda su poesía, retrato y vestigio del paisaje que nadie ha visto, pero en una modalidad hasta ahora oculta…Creo que los famosos no pueden decir lo mismo…









En fin, que seguimos esperando las buenas nuevas, y según dicen, mejor todavía que las de ahora, obras de Emilio y Exequiel, con Drácula 0.9 y Deus Le Volt de Jesús Torres respectivamente, seguiremos informándoos. Quedan muy cerca! Saludos desde Málaga, ¡la primera en el peligro de la libertad!







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